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Aire comprimido en la industria farmacéutica: requisitos GMP, ISO 8573 y validación

Aire comprimido en la industria farmacéutica: requisitos GMP, ISO 8573 y validación

El aire comprimido en la industria farmacéutica no es un servicio de utilidad más. Es un material de proceso que puede contactar directamente con productos, envases o superficies en contacto con el medicamento. Un fallo en su calidad puede significar desde una desviación documentada hasta la contaminación de un lote completo.

Por eso, la industria farmacéutica es el sector con los requisitos más exigentes para el aire comprimido. Aquí te explicamos qué piden las BPF/GMP, cómo se aplica ISO 8573-1, y qué implica validar un sistema de aire comprimido en un entorno regulado.

Por qué el aire comprimido es un material crítico en farma

En las plantas farmacéuticas, el aire comprimido se utiliza en múltiples etapas del proceso productivo: accionamiento de equipos neumáticos, transporte de polvo o granulados, sellado de envases, soplado de componentes y mantenimiento de atmósferas controladas en zonas clasificadas.

Lo que distingue a este sector es que muchos de estos usos implican contacto directo — o riesgo de contacto — con el producto, el envase primario o las superficies que tocan el medicamento. Cualquier contaminante introducido por el aire comprimido se convierte en un riesgo para la integridad del producto y para el paciente.

Qué exigen las BPF/GMP sobre el aire comprimido

Las Buenas Prácticas de Fabricación — reguladas en México por COFEPRIS a través de la NOM-059-SSA1 y alineadas con ICH Q7 y EudraLex Vol. 4 — establecen que los gases comprimidos usados en manufactura deben:

  • Estar definidos como materiales críticos de proceso con especificaciones documentadas
  • Ser validados antes de su uso en producción mediante protocolos IQ/OQ/PQ
  • Monitorearse periódicamente para verificar cumplimiento de especificaciones
  • Tener un programa documentado de mantenimiento de compresores, secadores y filtros

Un punto importante: las GMP no fijan valores numéricos únicos para el aire comprimido. La norma exige que cada fabricante establezca sus propias especificaciones basadas en un análisis de riesgo por punto de uso. ISO 8573-1 es la herramienta que se usa para definir y verificar esas especificaciones.

ISO 8573 en la industria farmacéutica: qué clases se requieren

Para puntos de uso con contacto directo con el producto, las clases típicamente requeridas son:

  • Partículas: Clase 1 — máximo 20,000 partículas/m³ de tamaño ≥ 0.1 µm
  • Humedad (PDP): Clase 2 o Clase 1 — entre -40°C y -70°C PDP según la sensibilidad del proceso
  • Aceite total: Clase 1 — ≤ 0.01 mg/m³, lo que en práctica implica el uso de compresor libre de aceite

Para puntos de uso indirecto — actuadores, cilindros neumáticos fuera del área de producto — los requisitos pueden relajarse a Clase 2 o Clase 3, siempre que el análisis de riesgo lo justifique y quede documentado.

Tipos de uso del aire y sus distintos requisitos

No todo el aire comprimido en una planta farmacéutica tiene el mismo nivel de riesgo. Clasificar cada punto de uso es fundamental para diseñar el sistema y asignar los recursos de tratamiento de forma eficiente:

  • Contacto directo con el producto: soplado de envases primarios, transporte neumático de granulados, lecho fluido. Exige Clase 1 en los tres parámetros.
  • Contacto con superficie en contacto con producto: aire que toca equipos o utensilios que luego contactan el medicamento. Mismo nivel de exigencia que el contacto directo.
  • Uso indirecto: accionamiento de válvulas y cilindros fuera del área de producto. Puede tolerarse Clase 2 o 3 con soporte documental.
  • Servicios generales: soplado de áreas, limpieza externa de equipos. Requisitos menores, determinados por análisis de riesgo.

Contaminantes críticos: partículas, humedad y aceite

Las partículas pueden contaminar el producto directamente, generar defectos visibles en medicamentos inyectables o afectar la uniformidad de mezclas sólidas. En zonas clasificadas, el aire comprimido debe ser compatible con las clases ISO del área.

La humedad favorece la proliferación bacteriana en las líneas de distribución y puede degradar fármacos sensibles a la humedad. El punto de rocío bajo presión debe controlarse mediante secadores de adsorción regenerativa en aplicaciones críticas.

El aceite es el contaminante más crítico porque es de difícil detección visual y puede alterar la actividad del principio activo o introducir compuestos no deseados. Por eso se exige Clase 1 de aceite en puntos críticos — y la mayoría de las plantas farmacéuticas serias utilizan compresores libres de aceite como primera línea de control.

Microbiología: la variable que muchos sistemas no miden

ISO 8573-1 define clases para partículas, humedad y aceite — pero no cubre microorganismos. Para eso existe ISO 8573-7, que establece los métodos de muestreo microbiológico en el aire comprimido.

En farma, el monitoreo microbiológico del aire comprimido es obligatorio en zonas clasificadas y puntos de contacto con producto. Los valores de alerta y acción se establecen en el protocolo de validación. Si tu sistema aún no incluye este componente, te recomendamos revisar cómo cumplir ISO 8573-7 con los métodos de muestreo microbiológico correctos.

Validación del sistema de aire comprimido

La validación es el proceso formal que demuestra que el sistema de aire comprimido produce consistentemente aire con las especificaciones definidas. En un contexto GMP, esto implica tres fases:

  • Calificación de Instalación (IQ): verifica que el sistema fue instalado según las especificaciones de diseño y los planos aprobados.
  • Calificación de Operación (OQ): demuestra que el sistema opera dentro de los parámetros definidos bajo condiciones de prueba controladas.
  • Calificación de Desempeño (PQ): verifica que el aire producido cumple las especificaciones en condiciones reales de producción, en todos los puntos de uso críticos.

La validación no es un evento único: debe repetirse después de modificaciones significativas y verificarse periódicamente. Para entender cómo estructurar ese proceso de seguimiento, revisá nuestra guía sobre cómo realizar una auditoría de calidad de aire comprimido según ISO 8573.

Cómo documentar para cumplir una auditoría GMP

Cumplir GMP no es solo tener el sistema correcto: es tener la documentación que lo demuestra. Los registros clave que una planta farmacéutica debe mantener sobre su sistema de aire comprimido incluyen:

  • Protocolo y reporte de validación (IQ/OQ/PQ) aprobados por aseguramiento de calidad
  • Especificaciones del aire por punto de uso con su análisis de riesgo documentado
  • Registros de mantenimiento preventivo de compresores, secadores y filtros con fechas y firmas
  • Certificados de análisis de los estudios periódicos de calidad — fisicoquímico y microbiológico
  • Plan de cambio de filtros con intervalos definidos y registro de cada reemplazo realizado

Una auditoría de COFEPRIS o de un cliente internacional puede revisar cualquiera de estos documentos sin previo aviso. La ausencia de registros — aunque el sistema físicamente funcione bien — es por sí misma una no conformidad en un entorno GMP.

Lo esencial para recordar

El aire comprimido en la industria farmacéutica requiere un enfoque de gestión de calidad completo: validación formal, monitoreo continuo, documentación robusta y análisis de riesgo por punto de uso. No es suficiente con instalar un buen compresor. El sistema tiene que demostrarse conforme — y seguir démostrándolo en cada ciclo de vida del proceso.

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